Comentario Social Un rumor se extiende por las calles de Monterrey. Dicen que existe un bar escondido, aunque nadie sabe bien dónde. Algunos juran que nació en los callejones eléctricos de Shinjuku, otros lo sueñan como un club punk perdido en Brooklyn. Por dentro no parece un bar: es una instalación viva, un espacio que se comenta a sí mismo. Las paredes laten con imágenes, las pantallas mezclan películas under y videoarte, y la atmósfera se siente más a galería secreta que a sitio para beber. La música llega en vinilos: jazz furioso, rarezas imposibles, bandas sonoras que se clavan en la memoria. No hay horarios. No hay letreros.
Comentario Social A rumor drifts through the streets of Monterrey. They say there’s a hidden bar, though no one really knows where. Some swear it was born in the electric alleys of Shinjuku, others dream it as a punk club lost somewhere in Brooklyn. Inside, it doesn’t feel like a bar— it’s a living installation, a space that speaks about itself. The walls pulse with images, screens blend obscure arthouse cinema and video art, and the air feels more like a secret gallery than a place to drink. The music comes from vinyl: furious jazz, impossible rarities, soundtracks that carve themselves into memory. No hours. No signs.